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Un Cuarto de Siglo
Se cumplen 25 años ininterrumpidos de democracia en nuestro país.1983 marcaba el fin de un régimen dictatorial siniestro que dejó dolorosas secuelas en nuestra sociedad. Finalizaban años oscuros de represión y desapariciones que condujeron al exilio a importantes personalidades de la ciencia y la cultura. Se cerraba una perversa etapa de la historia argentina y existía en nuestro país una profunda fe hacia el cambio social en un marco de respeto mutuo y convivencia pacífica. La vuelta a la democracia significó el restablecimiento de la vida institucional y el florecimiento de la cultura. Se produjeron tiempos de apertura y de renacimiento en las instituciones, a través de sucesos que vistos a lo largo de la historia, marcan, envuelven y definen el presente.
Con mejor o peor suerte, elegimos y cambiamos periódicamente a nuestros gobernantes. Con aciertos y errores se sucedieron seis presidencias y varias crisis. No todos cumplieron estrictamente sus periodos de gobierno: Alfonsín dejó su mandato 6 meses antes, Menem permaneció 4 años más, De la Rúa sólo cumplió la mitad del periodo para el cual había sido designado, Duhalde definió el tiempo de su mandato…
Atravesamos crisis económicas, hiperinflación, convertibilidad, privatizaciones y re-estatizaciones.
Podemos observar a lo largo del tiempo que una situación recurrente es la falta de diálogo y de debate entre los principales exponentes de la vida pública.
No obstante, vivimos hoy una democracia que perdura a pesar de enormes dificultades como la pobreza y la desocupación que se prolonga y pasa de padres a hijos, con una educación cercenada, con personas sin derecho efectivo a la salud. Las estadísticas marcan que en 1983 la tasa de desempleo era cercana al 4% de la población económicamente activa y no existían argentinos indigentes, lo cual no obedecía a acciones de los militares sino a una situación inercial de épocas de pleno empleo y ascenso social. La realidad argentina y el contexto internacional sufrieron profundos cambios en este cuarto de siglo.
Afortunadamente, el régimen constitucional se mantiene, sabemos que ningún método político es mejor que la democracia, aún cuando los funcionarios cometan errores, dado que la democracia trasciende a los gobernantes. Es necesario avanzar por rumbos y hacia fines más equitativos, reafirmar el compromiso con la construcción de una sociedad justa y participativa. Para ello se deben respetar y fortalecer las reglas y comportamientos de la democracia, su práctica y perfeccionamiento son responsabilidad de todos nosotros como ciudadanos. Aún queda mucho por hacer para robustecerla y ampliarla. Éste es el desafío aún pendiente. Si logramos estos objetivos estamos seguros de que la Argentina tiene un gran futuro.
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