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De nuestra historia reciente
Desde su creación en 1957, nuestra institución, no estuvo exenta de las marchas y contramarchas que vivió la sociedad argentina. Intervenida ante la irrupción militar y vuelta a intervenir ante la recuperación democrática, para volver a ser intervenida por una nueva irrupción militar. Hace poco pudimos oír, que los únicos que tomaron en serio a la cultura y la instrucción son lo militares, pues son los únicos que le tienen terror al extraordinario poder ciudadano que de ella deriva. Será por ello que lo primero que hacen las dictaduras es suprimir cualquier manifestación cultural, como también, someter a un estricto control el conocimiento.
Todos los que llegaban, echaban y perseguían a los que estaban. Los que volvían desconocían lo construido. Y así ante cada cambio institucional se tomaban acciones fundacionales, o lo que es lo mismo, siempre comenzábamos de cero.
A pesar de todo, la Facultad de Farmacia y Bioquímica sigue en pie. Sin duda, la Facultad sigue siendo la Institución Biomédica más importante del país y quienes egresan de ella, graduados preparados para insertarse fácilmente en diferentes campos del quehacer profesional, tanto en el ámbito nacional como internacional. Y, a diferencia de lo que algunos piensan -tal vez por haber estado preocupados en disfrutar de los beneficios del conocimiento que obtuvieron de modo libre y absolutamente gratuito-, no perdimos el tiempo. Puesto que lo anterior constituye un enorme sacrificio de toda la comunidad, tanto de sus protagonistas directos como de la sociedad que la sostiene.
Muchos de los que formamos PARTICIPACIÓN hemos sido jóvenes militantes estudiantiles en diferentes corrientes ideológicas, pero todos sin excepción, tuvimos un gran desafío común: hacer de la Universidad el ámbito de formación científica y académica, libre y creadora que se desarrolla en un espacio democrático, donde nunca más alguien sea expulsado por ser distinto, por pensar de otro modo o por actuar diferente.
Hoy, estamos convencidos de que no nos hemos equivocado. Estamos orgullosos de haber logrado lo que hace veinte años parecía una utopía: la construcción y consolidación de una Universidad que se manifiesta libre, gratuita y democrática.
Todo aquello se ve lejano y constituye un derecho adquirido, un derecho ciudadano por el cual no concebimos otra forma de pensar la Universidad, que no sea a través de la creación y la confrontación de ideas. Es claro, que los problemas de estos tiempos son otros. Lo importante es que pueden ser identificados y enfrentados sólo en el marco de convivencia, paz y libertad en el que actualmente vivimos ... Y eso no es poco.
PARTICIPACIÓN
Agrupación de Graduados
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